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Cómo participar con éxito en un concurso de calidad
Siga los consejos e indicaciones de un experto sobre cómo participar en los concursos de calidad. Carlos Alvarado, Noviembre 2005
La creatividad de un producto gráfico no es suficiente si no es, a la vez, funcional. De igual forma, la atención al detalle es un hábito que debe atravesar todo el proceso. Estos y otros consejos no solo pueden ubicar un impreso dentro de los ganadores de un concurso gráfico sino también aplican en el control de calidad obligado de cada empresa.
Como parte del jurado calificador de varios concursos gráficos he sido testigo de cosas extraordinarias en los trabajos presentados, para bien y para mal. En el primer caso, los resultados presentados han obtenido premios y, o, menciones honoríficas; en el segundo, han sido simple y llanamente la manifestación de que los trabajos son fabricados con un nulo control de calidad, dando además la impresión de que se presentan a concurso sólo con el afán de participar, evidenciando, de paso, el hecho de que la calidad sale sobrando.
En el presente artículo presento mis experiencias como jurado, buscando con ello que las empresas participantes se preocupen por maximizar su calidad en orden a cumplir, no sólo con las expectativas de sus clientes, sino también con los requerimientos para la presentación de trabajos dignos de concursos; ya que el objetivo fundamental de este tipo de eventos es promover la leal competencia entre los concursantes mediante su participación y su desarrollo como empresas productoras de alta calidad, los aspectos que se evalúan llevan por objeto precisamente determinar el grado de calidad y esmero con el que los impresores realizan sus trabajos, por lo que, basado en mi experiencia, haré un breve repaso de los aspectos negativos que he presenciado, indicando a la vez los consejos que, seguidos con cuidado, habrán de permitir que se presenten a competir trabajos de verdadera calidad.
Por ello, he aquí los principales consejos en cada una de las diversas áreas que se evalúan durante los concursos. Dado que las especialidades de participación son muchas, pero los criterios de calificación son idénticos, aunque con las variantes que cada caso exige, particularmente en el rubro de los acabados o terminados, sólo mencionaré los aspectos que se califican, así como las anotaciones pertinentes a los casos con que me he topado durante mi trabajo de jurado.
Calidad del arte y el diseño
De acuerdo con la convocatoria de la Uilmac para participar en el concurso, esto se define así:
1. Conceptualmente, este elemento hace referencia a la creatividad, al impacto visual total y a la efectividad del diseño en general. 2. Para su evaluación, el jurado tendrá en cuenta aspectos como la composición, la funcionalidad, el aprovechamiento del sustrato, el uso del color y del espacio.
A este respecto, hemos encontrado lo siguiente:
En múltiples ocasiones el diseñador gráfico pasa por alto las dificultades técnicas del producto y elabora diseños espectaculares, pero poco funcionales, lo que trae como consecuencia que el trabajo se complique mucho en algunas áreas. Con frecuencia notamos que un producto impreso se echa a perder en acabados, precisamente por un diseño erróneo; a tal efecto, bien valdría la pena que los diseñadores gráficos se pusieran en contacto con el impresor, a fin de que lo oriente respecto a la funcionalidad de la pieza; sin embargo, lo que sucede, al menos en México, es una "guerra" no declarada entre ambas partes, cuya consecuencia es que cada uno trabaje por separado creando, los primeros, diseños irreproducibles o que, como ya se citó, queden mal acabados, en tanto que los segundos, al notar los problemas que les genera el diseño incorrecto, echan pestes contra aquel. Esta situación genera, invariablemente, inconformidad en los clientes, que al reclamar se encuentran con las siguientes respuestas: "Es que el impresor es muy malo"; "es que el diseño no fue el adecuado", lo que da como resultado esa "guerra" entre ambas partes, sin percatarse, o sin querer hacerlo, que independientemente de la causa de la baja calidad, todos resultan afectados; por ello la insistencia del diálogo, ya que ambas partes trabajan y están enfocadas a un mismo fin: servir al cliente.
Entre los errores más comunes en diseño, están aquellos en los que el diseñador utiliza CMYK para producir colores especiales, afirmándole al cliente que el color Pantone quedará perfecto, cuando está comprobado que en 80% de los casos, la combinación CMYK quedará muy lejos de igualar al Pantone directo; además, debido a las variaciones de color existentes en el sistema de impresión offset, en un Pantone a base de pantallas CMYK en las que intervienen más de dos tintas, el resultado será inconsistencia en la uniformidad del color, cuyo resultado es una baja calidad de reproducción.
Por otro lado, a veces el diseño se excede en la cantidad de tintas especiales utilizadas, creando compromisos de calidad en el registro, ya que este tipo de impresos obliga a que el papel entre varias veces a prensa y genere fueras de registro; cuando al diseñador se le hacen observaciones al respecto, su respuesta es: "Pero si en el monitor se ve muy bien"; claro, pero el papel es un material higroscópico, es decir, un material que absorbe y desprende humedad muy fácilmente, situación que, aunada a la presión a que es sometido en la prensa, provoca que resulte dimensionalmente inestable y genere las fallas de registro a que nos hemos referido.
Otro aspecto muy importante es el de no compensar las páginas centrales en las revistas que se encuadernan "a caballo", esto es, donde la imposición de pliegos o signaturas se efectúa montando un pliego sobre otro, aspecto que se traduce en un desfase hacia fuera de las páginas centrales, lo cual ocasiona que los textos y, o, las imágenes, se vean afectadas por el guillotinado o refine final del producto, pues debido a la cantidad de páginas y, o, el espesor del material, al desplazarse hacia fuera terminan siendo cortadas o muy comprometidas respecto al corte.
A tal efecto, mediante un dummy elaborado justamente en el tipo y espesor del material en el que la publicación se habrá de imprimir, se deberán recorrer las cajas de textos hacia el centro, tanto como las páginas se hayan desplazado hacia fuera; ello permitirá que los textos y las imágenes no se comprometan al momento del corte.
En el caso de revistas y, o, libros que vayan a ser pegados en aquellas páginas donde haya imágenes a doble pliego, se deberán desplazar las imágenes hacia fuera para compensar el que las hojas quedan presionadas y forzadas hacia el lomo del libro, con lo cual las fotos quedan escalonadas cuando esta compensación no se ha llevado a cabo, y este aspecto, además de afear el libro y, o, revista, provoca que baje la calificación correspondiente.
Características técnicas
Siguiendo con la convocatoria de la Uilmac:
1. Calidad de preimpresión. Este concepto se refiere a la calidad del montaje, del silueteado, a la separación de colores y de los medios tonos.
Algunos de los errores que más comúnmente se presentan en preimpresión y que de una u otra manera afectan la calidad de los impresos son, entre otros, plastas negras con pantallas muy altas de CMY bajo ellas.
Lo anterior se hace por dos razones. Primera, cuando se les pide un color negro (tanto en plasta como en textos), los programas de diseño y de armado de página generan de forma automática una combinación de CMYK (73/64/63/100). Segunda, porque, teóricamente, usando una plasta de cada uno de los cuatro colores de selección, producirán un negro intenso.
A tal efecto, hay dos situaciones técnicas que se pasan por alto:
1. El color que de manera automática generan los programas computacionales puede y debe ser modificado, de tal forma que en plastas utilicemos negro al 100% y cian en pantalla de entre 25% y 50%, lo que producirá un negro azabache (azuloso) y un negro azuloso es el negro más negro que puede haber; además, resulta más intenso y estable que la combinación de las cuatro tintas. En el caso de los textos hay que usar tan sólo negro al 100%.
2. Si se usan plastas de los cuatro colores de selección, tendremos 400% de cobertura total de tinta, situación que el operario no podrá controlar de ninguna manera, ya que tendrá negros rojizos, amarillentos o verdosos, amén de problemas de repinte por la altísima cobertura de las cuatro tintas, misma que debe estar entre 290% y 300%, aunque se afirma que en papeles de doble y triple recubrimiento de excelente calidad, la cobertura total de tinta puede controlarse sin problemas hasta 330%, pero jamás una cobertura tan elevada.
Otro de los problemas es el enviar textos oscuros impresos sobre fondos de color muy tenues, por ejemplo, un azul tipo reflex o Pantone 280 en un fondo amarillo claro (tipo Pantone 100) y se calan los textos en el fondo claro, lo que trae como consecuencia filos blancos entre las letras y el fondo y, de nuevo, la consabida frase: "En el monitor se ve muy bien"; sí, pero en el monitor no hay deformaciones del papel debidas a la humedad y la presión de la prensa. "Pero, si mandamos los textos como sobreimpresión (overprint) en la plasta amarilla se van a hacer verdes". Falso, siendo tan oscuros, simplemente serán un poco más oscuros.
Por lo tanto, si las letras, números o líneas son oscuros y los fondos claros, hay que mandar los textos como sobreimpresión; si la combinación no nos permite enviarlos como overprint, entonces demos enlace (trapping) a fin de evitar los filos blancos; cierto que se va a generar un filo oscuro, pero este tipo de filo es menos notorio y menos ofensivo que el filo blanco.
Selecciones de color.
Cuidar que las altas luces y las sombras se hayan neutralizado y tengan detalle; que los tonos neutros estén balanceados, a fin de evitar grises rojizos, amarillentos, azulosos, verdosos, etc., lo cual se logra mediante la adecuada combinación de porcentajes CMY (en altas luces) y CMYK (en grises y sombras).
Que los tonos piel nos muestren personas normales, sin importar la etnia a la que pertenezcan; si son caucásicos, no lo queremos amarillos; si son orientales, no deben parecer pieles rojas; si son trigueños, no los deseamos marcianos, y si son morenos, no deseamos verlos morados; detalle fundamental que se logra de igual forma con una adecuada combinación de CMY.
Que las imágenes estén correctamente enfocadas; nada hay más desagradable que observar un rostro con la apariencia de una piel enferma, debido a una exageración en el enfoque de la foto o, por el contrario, ver un follaje donde las hojas parezcan una masa amorfa, debido a falta de enfoque. Tampoco resulta agradable observar imágenes descoloridas o, por el contrario, mostrando invasiones de color.
Por tanto, una buena calificación depende de una excelente manipulación de las imágenes en color.
Medios tonos.
Se deberá cuidar que altas luces y sombras tengan punto (mínimo en las primeras y que no se emplaste o quede falto de intensidad en las segundas); por otra parte, el enfoque es fundamental. Algunas personas piensan que una imagen en blanco y negro no debe enfocarse, pero están completamente equivocadas, ya que el enfoque no es exclusivo de las imágenes en color.
Otro aspecto importante es la resolución utilizada para las imágenes que se imprimen, tomando en consideración que dependemos de tres factores de una u otra manera enlazados entre sí: PPI, DPI, DPI; cuando alguno de los tres falla, la calidad de la reproducción suele ser mala, por lo que se deberán cuidar los tres aspectos a fin de lograr resoluciones acordes con lo que vamos a imprimir, en función del equipo de entrada, el lineaje o lineatura de pantalla y la resolución con la que nuestros equipos de salida (impresoras, fotocomponedoras, equipos de CTP o impresoras tipo DI, son capaces de producir.
Calidad de impresión
La convocatoria de la Uilmac especifica que en la calificación de este factor se tomarán en consideración varios aspectos.
Registro: correspondencia exacta entre las impresiones sucesivas en una misma cara de la hoja, especialmente en la impresión de los colores.
A este respecto es importante mencionar que, si en un libro de 300 páginas hallamos una en fuera de registro, siendo este uno de los factores más importantes de la impresión, no es tan crítico como encontrar una imagen fuera de registro en una página individual, por ejemplo, en una caja, una etiqueta, un volante, etc.
La sugerencia es revisar una a una todas las páginas de lo que van a enviar a concurso, particularmente si se trata de una pieza individual.
Uniformidad: los colores en páginas que coinciden y que fueron impresas en diferentes pliegos, deberán tener la misma tonalidad.
Hablando de imágenes a doble página, como las que se mencionaron en la preimpresión, resulta fundamental que los colores coincidan entre ambas hojas, ya que en múltiples ocasiones una de las páginas se ve rojiza y la otra verdosa; siendo una página continuación de la otra, los colores se deberán observar tan iguales como sea posible; para ello, el control densitométrico que se utilice al momento de la impresión deberá ser idéntico en la impresión de las diferentes páginas, muy en especial cuando son de una misma imagen impresa en diferentes hojas.
Ahora que, en muchas ocasiones, el participante envía, dentro de una misma partida, cuatro, cinco o más muestras de diversos productos de una misma línea, pero diferente sabor o color; explico:
En cajas de un tinte para el cabello, los logotipos son los mismos (dado que es la misma casa comercial), los tonos son iguales (mismo diseño y fabricante), pero los tintes cambian: rubio, pelirrojo, platino, caoba, cenizo, azabache, o etiquetas de mermelada de fresa (misma situación), zarzamora, naranja, cereza, durazno, etc.
O, por citar otro ejemplo, nos envían los 12 números publicados de una revista, y en una de ellas los tonos vienen mal, o trae X o Z defectos; pues bien, esa revista afecta al conjunto, ya que se envían como un todo.
Al realizar la evaluación se tiene que calificar, entre otras cosas, la uniformidad (cajas o etiquetas impresas en pliegos diferentes), y hay ocasiones en que los logos y, o, colores similares (las selecciones de color siempre serán diferentes), se ven disparejos y eso nos da la pauta para asignar una calificación baja; entonces, por favor, manden una sola caja, la mejor de todas y no una buena y cinco regulares; la calificación se asigna con base en todas, no nos den elementos para bajarles las notas.
Yo recuerdo que uno de mis profesores decía: "Claro, conciso, preciso. Entre más divaguen, más armas me dan para reprobarlos". Yo creo que aquí aplica el mismo concepto, no den armas para reprobarlos, una pieza perfecta en todos los aspectos garantiza una buena calificación; una buena y cinco regulares o una mala entre otras regulares, dan el mismo mal resultado.
Tersura: homogeneidad en la tonalidad de la impresión de todo el trabajo.
Esta parte de la calificación casi siempre resulta buena en virtud de que la tersura es algo muy subjetivo: lo que a mí me puede parecer terso, a otro jurado no, o viceversa; sin embargo, se debe evitar enviar impresiones aborregadas, es decir, imágenes que se vean con nubosidades, o plastas disparejas o pantallas cegadas, impresiones deslavadas, etc. Así que insisto en la revisión meticulosa de lo que se vaya a enviar a concurso.
Nitidez: definición del punto o de la línea.
Los jurados revisamos los impresos con lupa, literalmente; yo utilizo un cuentahílos de 10-12 aumentos para verificar el registro de los impresos, y un lente de 50 aumentos para verificar el tema que nos ocupa. Cuando los puntos de medio tono se ven quebrados por falta de presión y, o, cantidad de tinta (densidad), o por el contrario se ven barridos por exceso de presión -mucha tinta, mojadores o tintadores mal calibrados-, inmediatamente la calificación desciende en este rubro.
Es importante que los supervisores verifiquen la calidad del punto antes de firmar el visto bueno, toda vez que un punto quebrado o uno barrido son sinónimo de mala calidad de impresión.
Dado que es difícil verificar todos los puntos juntos, existen en el mercado gráfico cuentahílos que incorporan filtros o diodos de colores primarios luz (RGB), así como lentes desde 10 hasta 100 X, que permiten revisar una hoja impresa con todas las tintas encima, ya que con estos filtros y, o, diodos, se pueden aislar los colores CMY de uno en uno, e inspeccionar la impresión sin tener que pedir al prensista que imprima color por color para verificar lo que estoy citando aquí; esto asegura la calidad sin desperdiciar tiempo.
Limpieza: que no tenga en las áreas no impresas manchas, velo, etc., y que en las áreas impresas no tenga desprendimientos, basura, etc.
En más de una ocasión encontramos páginas repintadas, con piojos (basuras) en las imágenes, velo en áreas blancas del papel, impresos grasados (tinta en zonas de no imagen), impresos rayados en los procesos subsecuentes a la impresión, etc.
La pregunta es: ¿cómo pueden enviar a un concurso de calidad impresiones de mala calidad? No se pretende que los impresos salgan como copias fotostáticas, pero tristemente descubrimos que los mandan sin una revisión exhaustiva; si lo hicieran, con seguridad tendrían mejores resultados.
Saturación: densidad de la tinta, en el punto y en los sólidos.
De nuevo hago hincapié en el hecho de que la revisión se efectúa con lupa, y resulta muy curioso observar cómo algunos participantes imprimen puntos perfectamente sólidos, señal de que usan tintas de buena concentración, mantillas de buena calidad, que sus ganancias de punto son conocidas y están controladas y compensadas; otros, en tanto (la mayoría, por desgracia), imprimen puntos que más parecen estampados por una impresora de DTP de inyección de tinta que por una impresora offset profesional; por tanto, señores, verifiquen sus densidades de tinta, controlen sus ganancias de punto y homogenicen su proceso de impresión.
Calidad de los acabados en general y la terminación
Incluye varios procesos.
El corte del sustrato en la guillotina, el barnizado después de la impresión, los perforados, las numeraciones, los hendidos, los troquelados, los pop-ups, el intercalado de hojas copia, el colocar ojillos, el engomado, el plastificado, el doblado, la encuadernación de los impresos, etc.
Esta es, quizás, una de las áreas en las que, salvo contadas ocasiones, se descuidan muchos detalles, desde algunos muy simples, hasta otros muy graves; da la impresión de que las compañías impresoras cuidaran todos los aspectos del diseño, la preimpresión, la impresión, pero al llegar a los acabados, parece que todo mundo se relaja: "Es lo último; lo que menos importancia tiene, en lo que nadie se fija", y ¡bum!, estalla la bomba donde ya nadie la esperaba.
En una ocasión, cuando realizaba trabajos como jurado para el concurso Theobaldo de Nigris en Santiago de Chile, decía uno de los miembros del comité organizador: "No deberían exigir tanta calidad en los acabados, al fin y al cabo este es un concurso de calidad de impresión". Y a raíz de dicho comentario iniciamos una discusión larga y duradera, en la que nosotros, los del jurado, defendíamos la postura de que la pieza final debía ser juzgada en todos sus aspectos, tal y como estaba especificado en la convocatoria, en la cual se citan las evaluaciones que hemos analizado.
Nuestro interlocutor insistía en que la impresión era lo importante, no los acabados, a lo que replicamos con ejemplos de lo que teníamos a la vista respecto de los participantes y, créanlo, en más de una ocasión una pieza bonita terminaba destrozada en los acabados.
¿Ustedes creen que el cliente la iba a aceptar así? Respuesta: ¡absolutamente no! Por consiguiente, finalizó la discusión. Es tan importante la preprensa como el diseño, principalmente la impresión y, por último, no en orden de importancia sino de proceso, los acabados.
Y así como pensaba nuestro amigo piensan muchas de las personas involucradas en las diversas fases de la producción de impresos, lo que da como resultado que echen a la basura la buena calidad que debe producirse a lo largo de la ruta de fabricación del impreso, sin importar que se trate de una etiqueta, una hoja membreteada, una caja plegadiza, un calendario, una revista, un libro, un folleto o lo que sea; la calidad va en función de la presentación final del impreso y en todas las fases de su fabricación son igualmente importantes.
Así pues, analicemos los errores más comunes en los acabados, así como los tips tendientes a reducirlos o, mejor aún, a eliminarlos.
Etiquetas: corte en diagonal, es decir, la pieza resulta ligeramente más ancha de un lado que del otro; la pieza está mordida, señal de que la cuchilla se clavó en el listón de plástico, por ello hay que verificar el paralelismo del corte, el filo de la cuchilla y la posición de la escuadra posterior de la guillotina.
Cajas plegadizas que arman mal: han sido fabricadas a contrahílo; debe recordarse que el hilo del cartón va perpendicular a la ceja de pegue.
Cordones de dobles reventados: por acumulación de pelusa enlos canales del arreglo del suaje o por exceso de presión.
Los candados de las tapas no traban: están muy cerrados o demasiado abiertos. Dar la presión adecuada al momento del troquelado, a fin de que los cordones de doblez marquen con la suficiente profundidad; verificar el arreglo del suaje.
Revistas engrapadas mal refiladas o mal engrapadas: verificar que las grapas cierren perfectamente una sobre otra y que estén equidistantes en el lomo de la revista con respecto a sus bordes.
Revistas pegadas: los lomos son más chicos o más grandes de lo que se requiere; las pastas son de igual manera más cortas o más largas de lo necesario.
En ambos casos: imágenes a doble página, plecas, franjas, etc., que deben coincidir y no lo hacen, sino que se escalonan, señal de que el registro del doblez no ha sido correcto.
Rayas diagonales en los cantos de las revistas, indicación de una cuchilla mellada; no olvidar revisar y, si es necesario, cambiar las cuchillas.
Plecado de las pastas falto de profundidad: favor revisar la presión y el arreglo del suaje.
Las fibras del papel se quiebran en las revistas debido a que no fueron plecadas, simplemente se metieron a la dobladora; recordar que en caso de sustratos muy gruesos se deben plecar los lomos; de igual manera, si el sustrato no es muy grueso pero tiene plastas o imágenes rebasadas sobre el lomo, se deben plecar.
Pliegos dobles (repetidos) o faltantes: error garrafal y muy evidente; cero control de calidad, revisar la compaginación y, o, colocación de los pliegos o signaturas.
Libros pegados: la goma se escurre en forma excesiva hacia los costados. Los lomos son más grandes o más pequeños de lo que deben ser.
Libros cosidos: los hilos se sueltan, están muy flojos o tan apretados que rasgan el papel; siempre dar vistos buenos antes del inicio de la encuadernación.
Con pasta suave: el lomo presenta una apariencia demasiado suelta y se ve más ancho el lomo que la parte externa del libro.
Con pasta dura: los grabados en relieve no tienen detalle; si llevan estampado con calor (hot stamping) la película metálica se observa escurrida; revisar la presión del grabado y la temperatura del cliché.
Las guardas se colocan descentradas.
Cantos rayados por cuchillas melladas.
Camisas (forros): sin plecar, lo que da la apariencia de "fodonguez" (mala hechura por pereza). Perdón, creo que este término es exclusivo de mi país: decimos que una persona es fodonga cuando no se baña, no se peina, no se arregla, trae la ropa sucia o sin planchar, etc.
Calendarios de pared: cuando son grapados, los pliegos centrales no se compensan hacia el centro y comprometen las imágenes (se explicó esto en las revistas a caballo).
Cuando son con Wire-O: el gusano es muy angosto, lo que maltrata las hojas al voltearlas.
Calendarios de escritorio: la base de cartón se vence (se curva) muy fácilmente, debido a que el hilo del cartón de la base se metió con el hilo paralelo a la misma (esto es muy común: tratan de "aprovechar" el cartón al máximo y soslayan la dirección del hilo, que debe ser perpendicular a la base, es decir, vertical respecto al calendario).
Folletos con suajes mal aplicados (fuera de registro), astillados (por falta de presión).
Barniz UV a registro fuera de registro.
Orificios mordidos por falta de presión y, o, filo en los troqueles.
Y así podríamos continuar indefinidamente; por razones de espacio y por sentido común, aquí lo dejaremos, ya que si se observa con detenimiento, las fallas de acabados son generadas simple y sencillamente por descuido: "Al fin que ya es lo último, ni quién se fije"?
Falso, los jurados sí nos fijamos, y si se quiere tener éxito en un concurso de calidad, se debe poner atención a todos los aspectos que intervienen en la producción del impreso; es mejor enviar calidad que cantidad; es mejor cuidar no sólo la impresión, sino todo, incluso los acabados.
Estas observaciones se dirigen a los impresores que participan en los concursos de artes gráficas que se llevan a cabo en casi todos los países de América Latina, muchos que reciben premios y menciones honoríficas, otros que sólo participan por participar, pero que tienen igual oportunidad de ganar y ser reconocidas como impresoras de alta calidad, tan sólo esforzándose por enviar lo mejor de lo mejor a los certámenes de calidad; todas estas son empresas cuyos empleados saben cómo hacer las cosas; sin embargo, por descuido, negligencia o simple y llanamente pereza, pasan por alto la revisión a la que deben ser sometidas las muestras antes de enviarlas, resultando esto en el hecho de que cuando las revisamos para su evaluación, dan la apariencia de estar viendo la merma del pedido. Allí no hay quien pueda ganar.
100 % CALIDAD
Por tanto, hay que hacer las cosas extraordinariamente bien, cuidando todas y cada una de las distintas fases de la producción y luego, por no dejar, revisar una a una, página a página todas las muestras que se vayan a enviar a concursar; así no nos darán la oportunidad de encontrar piezas defectuosas.
Finalmente, una sincera felicitación a los organizadores de estos certámenes, así como a las instituciones, grupos gremiales y patrocinadores, que con su empeño y desinteresada labor hacen posible que todo esto pueda ser llevado a cabo.