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Densitómetros y espectrofotómetros
La importancia de los modernos métodos de medición del color y sus técnicas principales.
Estos equipos ayudan a controlar aspectos sujetos, hasta hace unos años, a la experiencia, criterio y -a veces- gusto, del impresor empírico. La ganancia de punto, el atrape o el balance de grises, entre otros, responden ahora a parámetros precisos cuyo resultado, no puede ser otro, que mayor calidad en la impresión.
En los últimos 15 años, las artes gráficas han tenido un desarrollo vertiginoso, que no conocieron en sus primeros 200 años de vida. Como consecuencia de esa evolución acelerada, hoy es más fácil imprimir... ¿Más fácil? Sin duda. Más complejo, también.
Y es que en la actualidad tenemos que controlar una serie de aspectos de los que antes no solíamos preocuparnos, como la ganancia de punto, el atrape, el balance de grises, la conductividad, tópicos que desconocíamos y con los que, de una u otra manera, teníamos que lidiar; sin embargo, ignorar su existencia hacía que el trabajo del impresor se basara en conocimientos empíricos y experiencias que traían como consecuencia productos impresos con calidades variables; de esa manera, las dificultades al imprimir eran muchas y muy variadas. Con el paso de los años y la llegada de la tecnología, las cosas se facilitaron, a la par que los conocimientos de los operarios se fueron incrementando, y todo ello hizo necesario abandonar la subjetividad en el control de los impresos para adoptar el método de combinar el juicio visual con la medición del color.
¿Qué hace un densitómetro? Mide la densidad óptica, es decir, el grado de absorción de luz de un cuerpo. Enfocado esto a la impresión, es la cantidad de luz que absorbe la tinta depositada sobre el papel; si la absorción es alta, significa que la cantidad de tinta es elevada y con ello el tono del impreso será más oscuro; si la densidad es baja significa que la cantidad de tinta es menor y el tono será bajo. ¿Y la ganancia de punto?
El aparato no mide porcentaje de punto, tan sólo establece el valor mínimo (papel) que, relacionado con el valor máximo (sólido de tinta), le permite, al momento de medir un área de tramado, aplicar la ecuación de Murray/Davies, que deriva en un valor de porcentaje de trama. Las principales lecturas densitométricas son las siguientes:
º Densidad. Ya se explicó que esta lectura indica de alguna manera la cantidad de tinta que se deposita sobre el papel, con lo que el impreso varía sus tonalidades.
º Ganancia de punto. Valores basados en las ganancias mecánica y óptica, que generan un punto de mayor tamaño que el que traía la plancha, lo cual se traduce también en imágenes más oscuras (elevadas de tono); cuando se evalúa un área de 50% de punto y el densitómetro indica 20%, esto no significa que el 50% tenga 20% de ganancia (esto si fuera así, representaría un valor de 60% de punto), sino que el 50% se ha convertido en 70%, es decir, 20 puntos de ganancia sobre el 50% evaluado.
º Atrape. Es el atrape que tiene una tinta sobre otra recién impresa cuando ambas están frescas, lo que también afecta el tono del impreso; supongamos que se está imprimiendo un afiche (cartel) de manzanas rojas en una secuencia de KCMY y que el tono de las manzanas es magentoso, no rojizo; la reacción normal del operario de la prensa será incrementar el amarillo para dar el tono rojo de las manzanas y es probable que a fuerza de cantidad de tinta logre darlo, pero a costa de otros problemas de impresión que no le conviene tener (repinte, por ejemplo, o secado lento de la tinta), cuando lo único que debía haber hecho era bajar la mordencia (tack) del amarillo, para que siendo menos pegajoso que el magenta, se atrape bien sobre él.
º Balance de grises. Una combinación de CMY a valores iguales de los dos últimos y 10 puntos más del primero producen un gris neutro; cualquier desbalance en alguno de estos colores en la cuatricromía generará un gris azuloso, rojizo, amarillento o verdoso, aspecto que puede ser medido con el densitómetro, que indicará al operario qué color es necesario ajustar (debe mencionarse también que el balance de grises puede ser evaluado visualmente, dado que cualquier cambio de tono en el gris se nota inmediatamente; el densitómetro confirmará la desviación).
º Error de matiz y grisura de las tintas. Las tintas CMY tienen un ligero porcentaje de contaminación; así las cosas, cian está contaminado con rojo, magenta muy contaminado con verde y amarillo ligeramente con rojo también. Al medir con el densitómetro cualquiera de estas tintas nos dará un valor para cada uno de los rubros mencionados; si en una partida distinta se tuviese un valor más alto de estos factores, se puede saber a ciencia cierta que los tonos por imprimir serán diferentes, lo que se traducirá en mala calidad de impresión, que puede incluso originar la decisión de devolver la tinta al fabricante.
Costo/beneficio De esta manera, como puede verse, la simple decisión de adquirir un densitómetro lleva a algunas conclusiones inesperadamente lógicas:
Los densitómetros no son baratos, pues una inversión que puede ir de los US$2.000 a los US$3.000 significa mucho dinero, pero, ¿cuánto cuestan 50.000 hojas de papel recubierto, dos caras, de 150 g/m2, que se hayan utilizado para un trabajo que un cliente rechace por mala calidad?
Mucho más que el costo del aparato, pues a esto se agregan los tiempos de máquina, tinta, salarios del personal y, lo más grave, el disgusto del cliente porque le entregamos mal su trabajo, y si esto es repetitivo, perderemos al cliente y un cliente que se pierde por cuestiones de disgusto no se recupera, lo cual resulta más caro que cualquier equipo de medición.
Repetibilidad. Es el hecho de que en trabajos repetitivos ofrezcamos al cliente los mismos tonos y la misma calidad de la vez anterior y de todas las veces subsecuentes.
¿Qué se debe buscar al adquirir un equipo de estos? Garantía, seriedad del fabricante, cero mantenimiento, cero cables para recargar baterías, tecnología de LED, facilidad de transporte, presencia en el mercado. Hoy varias empresas fabrican y comercializan estos aparatos, por ejemplo: Beta Industries, Gretag Macbeth, Ihara, Techon, Tobias, X-Rite, Viptronic, por citar algunas.
Espectrofotómetros.
De un tiempo a la fecha, la reproducción del color ha recaído en el control de la colorimetría, y se ha convertido en algo tan completo, a la vez que complejo, que pocas empresas han acogido de buena manera esta nueva versión del control de color, toda vez que se ha combinado la densitometría con la colorimetría; a tal efecto, no hace muchos años aparecieron también los espectrofotómetros, aparatos muy sofisticados que medían e interpretaban el color con base en números, proporcionando al usuario diferencias denominadas delta E ( ∆ ), que indicaban las desviaciones de un color respecto a su similar. En un principio, una empresa impresora que requiriese ambos aparatos (espectrofotómetro y densitómetro), tenía que adquirirlos por separado y pagar entre US$6.000 y US$9.000 por ellos; dada la importancia que adquirió la colorimetría, los fabricantes de equipos se dieron a la tarea de diseñar ambas funciones en un mismo aparato, y a pesar de que aún se pueden comprar por separado, la gran mayoría ya vienen combinados y reciben el nombre de espectrodensitómetros, en los cuales se combinan las funciones ya mencionadas con las de evaluación y medición del color con base en números y diferencias delta E (∆ ); así, cuando una compañía impresora debe igualar un color solicitado por el cliente, puede recurrir al uso de estos equipos para lograrlo y mantenerlo durante la tirada. Citaremos un ejemplo de ello, pero antes explicaremos brevemente cómo trabaja el espacio de color Lab. Todos los colores tendrán siempre tres valores (L) (A) (B):
L = luminosidad, de 0 a 100. Cero es negro y 100 es blanco; valores intermedios representan tonos grises.
a = de +128 a -128. De +1 a +128 el color será rojo (magenta); de -1 a -128 será verde.
b = de +128 a -128. De +1 a +128 el color será amarillo; de -1 a -128 será azul.
De tal manera que, para interpretar las diferencias entre una muestra de un color y su igualación, tendremos que ver los datos que aparezcan en el espectrofotómetro, el cual trabaja e interpreta de la forma siguiente:
Muestra de color original:
L = 53/a = 76/b = 50 (rojo).
Igualación:
L= 52/ a = 75/ b = 55 (rojo).
Estos valores indican que ambos son rojos pero con diferencias, como veremos enseguida. El espectrofotómetro realizará los cálculos entre los tres pares de valores y arrojará la diferencia ∆ . Dicha diferencia sale de las operaciones matemáticas resultantes de restar los valores de la igualación del valor de la muestra, elevar estos valores al cuadrado, sumarlos y aplicarles la raíz cuadrada; el resultado dará el ∆ . De acuerdo con las siguientes fórmulas:
∆ L = 53-52= 1 (la igualación está ligeramente más oscura). ∆ a = 76-75= 1 (la igualación está menos rojiza). ∆ b = 50-55= -5 (la igualación está más amarillenta).
El ∆ será entonces de 5.2, lo que nos dice que es un color diferente del solicitado. Las diferencias de ∆ entre 0.0 y 2.0 señalan el mismo color sin discusión; entre 2.0 y 4.0 es el mismo color dentro de la tolerancia de mínimo y máximo; de 4.0 a 6.0 habrá que negociar con el cliente; arriba de 6.0, seguramente será motivo de rechazo. Debemos aclarar que estos valores no son académicos, es decir, podrán tenerse deltas E diferentes en tanto el cliente los acepte.
En conclusión, se debe poner especial énfasis en el hecho de que el control del color ya no puede realizarse como antes. Hoy los clientes cada vez exigen más porque cada vez saben más, y este cambio en la forma de pensar y de actuar ha obligado a que las compañías impresoras dejen de controlar el color a "ojímetro", ya que, finalmente, se ha comprendido que cuando basamos la reproducción del color en la subjetividad, los resultados serán desastrosos, pues lo que a mí me puede gustar, al cliente no, y si no efectuamos mediciones iremos irremediablemente al fracaso, ya que lo medible es controlable.
Así las cosas, si usted es un impresor que aún no ha asumido el reto del cambio, es el momento de hacerlo, de invertir en la adquisición de un equipo de medición que, con toda certeza, ayudará a realizar su trabajo por el camino correcto que es, a la vez, el camino más certero.