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Fundamentos del tramado
Este artículo presenta aspectos básicos de las tecnologías actualmente usadas para la reproducción de fotografías en soportes impresos.
Cuando apreciamos una fotografía realizada sobre material fotográfico tradicional, la imagen se presenta de manera uniforme ante nuestros ojos aunque la miremos a través de una lupa o cuenta hilos. Ahora bien, para reproducir sus matices en un impreso, es necesario convertir la imagen en un entramado de puntos diminutos, que escapan a la visión a cierta distancia, y que en conjunto devuelven a quien la contempla la sensación matizada del original.
Si se observamos atentamente los puntos de esas tramas diminutas, apreciaremos que en la mayor parte de los casos son de cuatro colores bien determinados: cian, magenta, amarillo y negro.
El paso de la imagen fotográfica a la imagen impresa conlleva el uso de dos procesos técnicos:
Tramado de la imagen, o conversión en un conjunto de puntos.
Separación de color, o conversión de cualquier matiz de la imagen en los componentes básicos de color usados en la imprenta: cian, magenta, amarillo y negro.
En este artículo se tratará de los siguientes temas:
La secuencia básica del proceso por el que pasa una imagen para ser reproducida en imprenta.
Principios del tramado
Tamaño y forma del punto de impresión
Patrones geométricos
Inclinaciones de trama
Secuencia básica del proceso.
Cualquier ordenador con un mínimo de equipamiento puede tomar una fotografía, unirla a un texto según un diseño o maqueta, y producir una impresión del conjunto o una película para su impresión industrial.
El original fotográfico es una imagen de tono continuo que posee matices de color. El mar de una fotografía nunca es de un solo azul, contiene cientos de matices de azul, como sucede en el fondo de la imagen reproducida junto a estas líneas, aunque aquí no se trate de una fotografía auténtica sino de una imagen en pantalla.
La siguiente ilustración muestra el esquema básico de los procesos necesarios para convertir un original en una película filmada, que pueda ser usada en imprenta.
La función del escáner es digitalizar la imagen; es decir, convertirla en un sistema ordenado de números, según un código.
La función del ordenador es modificar, completar o combinar con texto u otras imágenes la fotografía anterior.
La función del RIP es calcular los puntos de trama que son necesarios para que esa imagen pueda ser reproducida en imprenta con calidad.
La función de la filmadora es trazar o dibujar esos puntos sobre una película o directamente sobre una plancha de impresión.
El resultado habitual de la filmadora para una imagen en color es el de cuatro películas o cuatro planchas por cada imagen o página creada en el ordenador. Cada película o plancha contiene los porcentajes de color primario de imprenta que corresponden a cada tono del original, y por ello deben ser impresos con su tinta correspondiente: cian, magenta, amarillo y negro.
La suma de todos ellos durante el proceso de impresión, recreará otra vez la sensación de la imagen original.
Las películas pueden ser usadas, antes de la impresión real de toda la tirada, para realizar pruebas que permiten confirmar que el proceso ha sido realizado correctamente, o en caso contrario, realizar las correcciones de color adecuadas. Estas pruebas se llaman pruebas de color.
Principios del tramado
Una fotografía en blanco y negro de tipo convencional puede contener varios miles de matices de gris. Una diapositiva en color de buena calidad puede alcanzar varios millones de matices. Para reproducir todos ellos (o una buena parte de ellos) la imprenta cuenta con los tres colores primarios substractivos (cian, magenta y amarillo) a los que se añade el negro.
Es evidente que pare reproducir los grises de una fotografía en blanco y negro sólo es necesario usar tinta negra sobre el blanco del papel. Pero si siempre se usara la tinta en un bloque o superficie, también es evidente que no podríamos conseguir los matices de gris que tiene el original. Para ello es necesario tramar la imagen; es decir, convertirla en una red de puntos diminutos, a través de los cuales nuestro ojo mezcla la tinta que contienen con el blanco que les rodea, produciendo los grises correspondientes. Es decir, en la hoja de papel sólo hay negro y blanco separados; nuestro ojo se encarga de fundirlos en el gris adecuado.
El negro se consigue en imprenta, pues, mediante masa de tinta negra sin tramar. Los grises oscuros, mediante puntos de tinta grandes y pequeños espacios blancos entre ellos. Los grises medios, mediante puntos y espacios más o menos iguales. Y los grises claros, con puntos de tinta pequeños y espacios en blanco más grandes entre ellos.
En las artes gráficas analógicas, el tramado se conseguía haciendo que la imagen atravesara una trama física de puntos reales.
En las artes gráficas digitales, el tramado se consigue mediante procesos electrónicos de lectura y trazado de la imagen.
Las impresoras crean el tramado mediante una retícula imaginaria que suele medirse en líneas de puntos por pulgada o líneas de punto por centímetro. (Una pulgada es igual a 2,5 centímetros)
Cada cuadrado de la retícula corresponderá a un punto de la trama, que por decirlo así crecerá en su interior en la medida necesaria para representar un nivel de gris.
Los tramados con muchos puntos por unidad lineal pueden dar imágenes de alta calidad. Con pocos puntos, de menor calidad. Este concepto se denomina resolución, y a su medida por unidad lineal, lineatura.
Ahora bien, para imprimir con tramas de muchos puntos (150, 175, 200 líneas por pulgada de lineatura) son necesarios papeles de muy buena calidad. En caso contrario, la impresión se emborronará y obtendremos el efecto contrario: una impresión defectuosa y más cara.
En papel prensa, que es de baja calidad, son usuales lineaturas alrededor de 75 u 80 líneas por pulgada.
En papeles tipo offset de baja calidad, lineaturas de 100 lpp.
En papeles offset de alta calidad, lineaturas de 125 lpp.
En papeles estucados, 150 lpp.
En papeles estucados de gran calidad, 175 lpp.
En reproducciones de arte de gran calidad, 200 lpp.
Hay que considerar siempre que estos números son referenciales, no cantidades exactas e invariables, ya que cada fabricante establece los óptimos que considera más adecuado para su producto.
Para crear los puntos de trama, cada imagen es fragmentada idealmente mediante la retícula correspondiente, con la cantidad de puntos adecuada a la calidad del papel que se vaya a usar en la impresión.
Es la llamada trama de impresión, ya que cada uno de los puntos que se inserten en las retículas imaginarias (a razón de uno por cuadrícula) se imprimirán y podrán ser observados en la hoja impresa mediante una lupa.
Ahora bien, para trazar cada uno de estos puntos, que han de ser más grandes o más pequeños, entre el 0% de cada cuadrícula y el 100% de la misma, son necesarios puntos más pequeños, que a su vez formen otra retícula más fina. Es la llamada trama de filmación.
Ambas retículas o tramas se sobreponen matemáticamente.
El número de cuadrículas de la trama de filmación que corresponden a cada cuadro de la trama de impresión se calcula mediante la fórmula:
Nº de cuadrículas o nº de grises = (lineatura de filmación / lineatura de impresión) + 1
Tamaño y forma del punto de impresión
Para dibujar el punto de la trama de impresión, la impresora puede hacer que los puntos de su retícula de filmación se rellenen de negro o queden en blanco. De esta manera, rellenándolos de negro o dejándolos vacíos, dibuja uno a uno los miles o millones de puntos que contiene cada imagen impresa.
Rellenando más cuadrículas de negro, la filmadora hace puntos de impresión más oscuros; rellenando pocos, los puntos de impresión son pequeños, y el resultado son tonos claros.
Para crear diferentes formas de punto, cada impresora sigue una pauta de rellenado de casillas. De esta manera, los puntos aparecerán redondeados, ovalados, cuadrados, etc.
La imagen muestra una representación esquemática de un punto de impresión que es trazado por cuatro puntos de filmación.
Según la filmadora rellene de negro sus casillas correspondientes, tendremos:
Ninguna casilla en negro: 0% de tono
1 casilla en negro: 25% de tono
2 casillas en negro: 50% de tono
3 casillas en negro: 75% de tono
4 casillas en negro: 100% de tono
En una filmación de este tipo, no podríamos tener un punto del 10% de tono, ya que los puntos de filmación no pueden combinarse en esa proporción; son demasiado grandes. De aquí que para un buen tramado sea necesario filmar con la cantidad de puntos adecuada.
Las filmadoras más usuales trabajan con lineaturas que oscilan entre 1200 y 2400 puntos por pulgada, aunque varios modelos superan esta cifra y alcanzan los 3600 puntos por pulgada o más.
También es necesario añadir que el número de puntos de filmación que tracen cada punto de impresión no debe superar los 256, ya que las filmadoras trabajan con una salida de 8 bits, cuyas combinaciones posibles son precisamente 256.
Como se aprecia en la ilustración anterior, cuando varios puntos de filmadora participan en el trazado de un punto de impresión, más formas y variedad de tamaños puede adoptar éste, conservando siempre el límite de 256.
En la ilustración a que nos referimos, 144 puntos de filmadora (12 x 12) participan en el trazado de cada punto de la trama de impresión.
Patrones geométricos
Por medio de las tramas de impresión y filmación se resuelve el problema de la reproducción de las tonalidades intermedias o medios tonos, pero surge un nuevo problema: el de la percepción de patrones geométricos.
El ojo humano posee una especial habilidad para distinguir repeticiones geométricas, y los puntos de una trama caen dentro de este rango.
En la imagen adjunta, por ejemplo, es imposible no distinguir las líneas verticales y horizontales.
El efecto puede reducirse si colocamos la trama a 45% Ahora bien, si mezclamos varias tramas de manera desordenada, lo más frecuente es que se formen patrones geométricos repetitivos, que se llaman efecto muaré.
Si a esto añadimos que para reproducir el color hemos de superponer no dos, sino cuatro tramas (las correspondientes a los primarios cian, magenta y amarillo, más el negro) la cosa se complica.
Para evitar la aparición de patrones geométricos no deseados, la combinación matemática y perceptiva más adecuada es la que asigna a cada trama una de las siguientes inclinaciones.
Amarillo 0º, ya que es el color menos visible.
Negro 45º, ya que es el más visible.
Cian 15º, que interfiere geométricamente menos.
Magenta 75º, por la misma razón.
Con estas inclinaciones, las tramas forman una roseta de pequeño tamaño que no interfiere en la visión de las imágenes, y que recibe el nombre de roseta de offset.
De esta manera, la teoría del tramado puede decirse que pivota sobre muy pocos puntos.
1. Descomponer la imagen en puntos para reproducir los medios tonos. 2. Trazar cada punto de impresión con puntos los suficientemente pequeños en la filmadora como para crear los suficientes tamaños distintos (grises) de puntos de impresión. 3. No sobrepasar de 256 el número de grises de una trama de impresión. 4. Inclinar las tramas para evitar la aparición de patrones geométricos no deseados. 5. Reproducir cada uno de los componentes básicos (cian, magenta, amarillo y negro) en su trama correspondiente y con la inclinación adecuada.
Bibliografía
Segi Reverte y Josep Formentí: Color y reproducción. Fundació Indústries Gràfiques, Barcelona, 1993.
Agfa: Introducción a la preimpresión digital en color, vols. 0, 1 y 2. 1994
Agfa: Introducción a la digitalización, 1994
Frank J. Romano y Richard M. Romano: Encyclopedia of Graphic Communications, Gatf, 1998.